jueves, 27 de diciembre de 2007

Los fantasmas felices

Los fantasmas felices
Ignacio Ramírez
Lecturas para Cronopios.
Colección textos perdidos
Carátula
Click sobre las imágenes para ampliarlas. Clic en “Atrás” en la barra para regresar aquí.
...
Gran fandango y francachela de todas las calaveras
José Guadalupe Posada, (Aguascalientes, 1852 - Ciudad de México, 913), Grabador mexicano.
...
DETALLES EDITORIALES
.
Los fantasmas felices
Colección Lecturas para Cronopios. Serie de textos perdidos
Primera edición: septiembre de 2007
© Ignacio Ramírez, 2007
© Impresol
Editora: Teresa Montealegre
Diseño de portada: José Rojas
Diagramación y diseño: Teresa Montealegre, José Rojas
Revisión de textos: Carlos Arturo Mesa M.
Portada y villetas interiores: "Gran fandango y francachela de todas las calaveras", dibujo del artista mexicano José Guadalupe Posada.
ISBN: 978 958 97453 4 2
Registrado en la oficina de Derechos de Autor de Colombia y en la Cámara Colombiana del Libro.
Es propiedad intelectual de Ignacio Ramírez
ignacioramirez@cable.net.co
---
Indice
(Título del texto, página en el libro, dirección web donde se encuentra el texto o una versión similar.)
.
Los fantasmas felices 9
Felisa 15
El tren 19
Pantuflas 25
El tío de las flores 29
Agostino 31
La Muchacha 35
Aún faltaba camino 39
El paisa de Tibacuy 43
El Gran Putas 49
Silencio 55
Soto 59
Cacipa 61 http://www.omni-bus.com/n4/wayuu.html
Un patriarca wayuu 65

El pirata y la luz 69
El pasajero del Olafo 75
Saturnino, el Caballero 79 http://www.geocities.com/mapadeviento/satur.htm
En La Chapelle de Lombards 83
Ilustre vagabundo 87
Pintó para vivir y vivió para pintar 91
La soledad de un patio 95
Danza negra de la muerte 99
¡Azúcar! 103
El cronopio que murió de amor 107 http://www.creadorescolombianos.com/contenido.php?id=66
Luzefe 117
Mayagé 121
César Pérez 125
Tunjano universal 129
Don Miguel de los tréboles 133
Pura ficción 137 http://www.geocities.com/mapadeviento/reber.htm
Tío Rogelio 141
La palabra y la muerte 145
El nefelibata y el opio 149
El trasteo de Eutiquio 153
Eustorgio y Glicerio 157

Lector currambero 159
El hombre que fue un cuento 163
Viejo calvo marrullero 167 http://www.geocities.com/mapadeviento/cal.htm
Un libro en la tumba de Tristán Tzara 171
La gramática 175
Maese Pedro 179
El adiós del Señor de los adioses 183 http://www.geocities.com/mapadeviento/sen.htm
Diatraba para Katchifo 187
El rey 195
El terremoto del Caribe 199
La última eyaculación 203
Se murió la inmortal 205
Luto por Arreola 209
Buenaventurado Maestro 211
Marvel Moreno habla en la noche 217
El cadáver de los hombres invisibles 225 http://arturoalape.blogspot.com/2006/08/evento-de-solidaridad-textos-sobre-a.html
¡Viva Arturo! 229 http://arturoalape.blogspot.com/2006/10/arturo-alape-adis-maestro-estamos.html
El hombre que escribía pájaros 233
El año nuevo de la paloma 237 http://cronopiosdiariovirtual.blogspot.com/2007/01/el-ao-nuevo-de-la-paloma.html
Árbol y amor 241
Gracias 247 (Ver texto enseguida*)
...
* Gracias

A Teresa Montealegre, compañera, amiga, cómplice solidaria que dedica la vida a amar los libros por sobre todas las cosas, de tal manera que de ella sí se puede decir con énfasis que siempre deja la mejor impresión.

Y a José Guadalupe Posada, gran fantasma feliz, cuyos muertos sinvergüenzas me mantenían la niñez absorta y admirada, sin sospechar que me prestaría su Gran fandango y francachela de todas las calaveras para dar sentido e identidad a este libro lúdico y fantasmagórico, que jamás soñé publicar aunque entre Teresa y Guadalupe urdieron la trama de este baile frenético que es el sendero hacia la eternidad en la nada.
¡Gracias, gracias, gracias!
---
CONTRACARATULA
Click sobre las imágenes para ampliarlas. Clic en “Atrás” en la barra para regresar aquí.

Los inmortales muertos
(Para leer el texto, ampliar la imagen)
















La calavera de la Catrina

.
asunto N1O1P1: Fantasmas felices
de Cronopios < cronopios@cable.net.co >
para CRONOPIOS 1 < cronopios@cable.net.co >
CCO: NTC … y otros suscriptores fecha 04-sep-2007 0:50
.
CRONOPIOS
Martes 4 de septiembre de 2007 — Cronopios Diario virtual para hombres y mujeres de palabra
--------------------------------------------------------------------------------
Los fantasmas felices
Por Ignacio Ramírez
Director de Cronopios

A estas alturas y en estas condiciones acaban de notificarme que voy a tener un nuevo hijo de papel. Yo, que llevaba tantos años vírgen en mi propósito de no volver a publicar libro alguno. No me pregunten las razones porque ya verán en los próximos renglones de qué osada manera lo fortuito se viste de ironía y funciona con la exactitud y el filo de un eficiente bumerang.

Todo quizás sea repercusión de la iniciativa de los conspiradores colegas Fabio Jurado y Antonio Correa, quienes sin atender mis súplicas no solo me homenajearon en la Feria del libro de este año sino que lanzaron un cuadernillo con el sello literario de la Universidad Nacional y alrededor de mis devaneos con la hoy ya conocida aunque siempre discreta Dama del guante verde.

Pocos, poquísimos fueron los ejemplares repartidos. No obstante, la araña teje su tela y sucedió que en ese acto —para mí, memorable— estaba Teresa Montealegre, la editora de Impresol, con quien después de treinta años por lo menos, vinimos a darnos cuenta de que solo con su empresa alcancé a publicar cerca de cien títulos, unos pocos con mi nombre, otros con autores de quienes gozosa y orgullosamente fui mecenas cuando pude, otros que me contrataron para escribir sus obras y con ello me permitieron ejercer la parte de literato negro que hay en mi integral devoción por la palabra… En fin, tantos secretos solo los sabemos ella y yo y hace poco renovamos promesas de no pormenorizar esas cosas que al fin y al cabo son tan pasajeras como todo.

Pero Teresa, solidaria y generosa, cuando hizo memoria pensó que tanta tinta y tanto sueño merecería una celebración y en el instante, aunque sin que yo me diera cuenta, quedé embarazado de este parto que ya no tengo cómo interrumpir. De tal manera que les tengo noticia: está a punto de salir y circular Los fantasmas felices, que en toda instancia tuvo y tiene en cuenta mis embates a la vida y mis coqueteos con la muerte. Allí no están todos los que son, aunque sí son todos los que están.

Creo que hay más de 50 escritos lúdico-espontáneos acerca de personajes que van en la curva del anonimato a la celebridad, pero que desde mi perspectiva vi y aún veo como auténticos fantasmas felices, cronopios y cronopias que dedicaron este tránsito misterioso a estar lo mejor que se pudiera dentro de lo posible y especialmente a procurar que la alegría y la armonía se contagiara a los demás, figuras que en estos tiempos salvajes solo podemos acariciar y proyectar sin que se nos trepe la sangre a las mejillas, los soñadores.

O los fantasmas, claro. Quienes hemos ido por la vida y vamos hacia la muerte en plan de juego, como hicieron siempre todos los muertos que dibujaba ese genio mexicano llamado José Guadalupe Posada, quien me prestó sus esqueletos bailarines y mordaces para que el nombre y la intención del título me identifiquen cual espejo.

Con los fantasmas felices se supone que ha de abrirse una Colección de Lecturas para Cronopios y una Serie de textos perdidos, que ahora resucitan, pues muchos de ellos se encontraron en baúles viejos o en diarios de infancia y adolescencia, ya con telarañas.

Aquí la dedicatoria está palmaria: “A quienes se las dan de vivos”. Por supuesto la intención jamás fue la de hacer un libro, pero me gusta y me seduce ver cuánto cambiamos cada día y cómo aquello que nunca quisimos ser, lo fuimos.

Lo primero primero: hay gente absolutamente desconocida para ustedes, pero la más importante para mi: mi papá y mi mamá, mis tíos, mis difuntas amantes, los muertos que por alguna razón me llegaron al alma. Y hombres y mujeres muy famosos como Celia Cruz o María Félix, Arreola, el cojo iluminado Darío Lemos y un recuerdo vibrante cuando con mi hermano Jotamario el nadaísta visitamos la tumba de Tristán Tzara y le dejamos un ejemplar de Sinfonías para máquinas de escribir. Y por supuesto los colegas: el gran Héctor de Tolú, el vanidoso y valioso Erre Hache, Alape en el momento de la despedida, César Pérez a quien no hace ni siquiera un año sin previo aviso se lo llevó la muerte cuando escribía sus primeros renglones matinales.

Será un libro para todo el mundo, pero especialmente para mis amigos. Se venderá exclusivamente por correo, jamás en librerías, ya vendrán datos e instrucciones porque ahora apenas doy la noticia para que vayan separando por docenas o si quieren centenas. Por supuesto los amigos no pagan y se los haré llegar pronto, de algún modo, lo mismo que a algunos seres por quienes tengo palpitando mi gratitud y a quienes apenas este recuerdo empapelado podré dejarles como herencia y testimonio de reconocimiento.

Eso sí: a todos los espero el martes 25 de septiembre a las 6.15 de la tarde en el Salón Aurelio Arturo de la Biblioteca Nacional, espacio grato que afortunadamente fue de las Noches de Cronopios, mientras tuve arrestos para liderar eso que yo pensaba que podría haberse convertido en un milagro en la Torre de Babel, que nunca fue posible, aunque no me importa haber sido tan iluso porque ese tipo de óptica idealista me fue dado en la esencia de mi condición humana.

Pero esa es otra historia y lo que yo quería era compartir esta noticia de mi paternidad tardía de un nuevo hijo de papel, a estas alturas y en estas condiciones.

Me han dado deseos repentinos de brindar por los fantasmas felices. Donde quiera que estén, Cronopios y Cronopias, alcemos copas y bebamos todos por esta gran francachela y fandango de todos los muertos.
---
Cronopios llega diariamente a su buzón de correo electrónico porque usted o algún amigo suyo lo ha solicitado. Cronopios trabaja por puro amor al arte. La Red Internacional de Cronopios se extiende por todo el mundo y llega a más de 50 mil suscriptores gratuitos. Nuestros artículos son reproducidos por más de 30 diarios y revistas de Colombia y medios impresos internacionales, lo mismo que numerosos sitios Internet. Si desea que su nombre sea retirado de nuestra base de datos, háganoslo saber. Cronopios es una casa de puertas abiertas. Si le gusta Cronopios, pase la voz…
---
de Cronopios < cronopios@cable.net.co >
para CRONOPIOS 1 < cronopios@cable.net.co >
fecha 11-sep-2007 22:06
asunto N1O1P1: EGP
CRONOPIOS
Miércoles 12 de septiembre de 2007Cronopios Diario virtual para hombres y mujeres de palabra
------------------------------------------------------------------------------
Cronopios y fantasmas están de fiesta

Los fantasmas felices, un libro tardío de Ignacio Ramírez protagonizado por los cronopios que estuvieron en el Fandango y la francachela de todas las calaveras.

Adquiera* el suyo por solo 30 mil pesos, que puede depositar en consignación nacional a nombre del autor en la cuenta corriente # 034-140566 del Banco de Bogotá. A los pocos días le llegará directamente a su casa. Oferta exclusiva para Colombia. Envíe fotocopia de su consignación al fax 2130509 de Bogotá. Escriba claro su nombre y la dirección a donde debemos entregar su ejemplar. Si desea la firma del autor, indíquelo. En el valor se incluye el costo del despacho a cualquier lugar del país. Descuentos por compras mayores a 10 ejemplares. No se venderá en librerías.

Los fantasmas felices inaugura la Colección de Lecturas para Cronopios y la Serie de textos perdidos.

Los fantasmas felices, un libro para quienes se las dan de vivos. Venta exclusiva por correo.
...
* Nota de NTC: Con posterioridad al 19 de Diciembre 2007, debe ser confirmada esta información y procedimiento.
+++

Los fantasmas felices
Por Fabio Martínez
http://cronopiosdiariovirtual.blogspot.com/2007/09/los-fantasmas-felices.html septiembre 21, 2007


El poeta inglés John Donne, al escuchar en su pueblo el tañido de las campanas, afirmaba que éstas suenan por nosotros que algún día vamos a morir. Ese tañir de campanas es el espejo de la muerte. El recuerdo de que no somos eternos o infinitos. Y que algún día, querámoslo o no, estaremos metidos en ese estuche de madera, devorados por el fuego o consumidos por los gusanos.
Esta certeza -en medio de un mundo incierto, como el que estamos viviendo-, fue la que sirvió de fuente de inspiración al escritor Ignacio Ramírez Pinzón, para escribir un libro maravilloso sobre los muertos felices, que desde la infancia han rodeado su existencia.
Para algunos lectores, el título del libro -Los fantasmas felices - puede ser una paradoja, debido a que en nuestras culturas, la muerte, con su profundo sentido religioso, siempre ha sido solemne, trascendental, y lo peor de todo, ha estado desligada de la vida.
Por esto, sólo un escritor agnóstico y esotérico como es Ignacio, podía escribir un libro desacralizador y lleno de humor, alrededor de un tema tan espinoso para la raza humana.
En las cincuenta y cuatro prosas poéticas que componen el libro, Ramírez le hace un homenaje a los muertos ilustres, pero no desde la perspectiva trascendental y religiosa con que se ha visto a los difuntos, sino desde una visión profundamente humana, laica y holística.
Para Ramírez, la muerte está estrechamente ligada a la existencia, hace parte de la vida, de la que nadie puede escapar.
Vida y muerte, la única pareja indisoluble que se mantiene fiel hasta el final de nuestros días.
Por esto, el escritor bogotano, que se acerca a la muerte con el espíritu del sabueso, trata a la Dama de negro con respeto, pero al mismo tiempo, la desacraliza, la ironiza y se burla de ella para así hacerla más humana.
El libro, que fue editado en Bogotá por Teresa Montealegre y está ilustrado con viñetas del mexicano José Guadalupe Posada, se abre con tres semblanzas entrañables que nos remiten al origen del escritor: “Felisa” dedicada a su madre; “El tren”, donde viaja con él la remembranza de su padre y “El tío de las flores”, que nos relaciona y encariña con su tío Miguel, quien tuvo el privilegio de ser un jardinero auténtico.
Pienso que en estos tres relatos literarios se encuentran las raíces más profundas del hombre que desde su infancia se perfilaba como un escritor.
En la declaración de poesía en memoria de su madre está presente el amor y el desenfreno por la lectura. En la proclama vital sobre su padre se encuentra la desbordada pasión por los viajes. En el vuelo de palabras sobre su tío el jardinero está el amor por la naturaleza y por los seres que armonizan con ella.
Estos tres elementos: el amor, los libros y los viajes son los que marcarán el destino literario de Ignacio Ramírez.
Luego, rompiendo con el micro-universo familiar, el libro se abrirá al mundo de los muertos ilustres del arte y la literatura. La mayoría, muertos por alguna enfermedad o de viejos; a excepción del compadre Cacipa, que murió en la Guajira colombiana por las hordas salvajes de los paramilitares.
Allí, bajo la pluma fina del hermano Cronopio, desfilan: Henry Miller, el viejo calvo y marrullero; Ítalo Calvino que ante las miserias del mundo terrenal, prefirió vivir en la copa de los árboles; el pintor Alejandro Obregón; el novelista del patio, Héctor Rojas Herazo; el poeta Fernando Charry Lara; el maestro Enrique Buenaventura; Julio Cortázar, el Cronopio que murió de amor; el maese Pedro Gómez Valderrama; la escritora barranquillera Marvel Moreno; Celia Cruz, la guarachera de Cuba; el pintor venezolano Jesús Rafael Soto; el novelista del Tolima César Pérez; María Félix, la Doña inmortal que finalmente sucumbió; el paisa de Tibacuy; Rafael Chaparro Madiedo, el nefelibata; Germán Vargas Cantillo, el lector currambero; el pintor caleño Kat; Cachifo, el escritor nadaísta; el novelista mexicano Juan José Arreola; René Rebetez, el escritor cosmogónico; Eduardo Pachón Padilla, el hombre que fue un cuento; Miguel de Francisco, quien murió en París con aguacero; Luz Fanny Ortiz, que aún canta en el Son de los grillos y el maestro Arturo Alape.
Mausoleo de hombres y mujeres ilustres descritos por la pluma exquisita de Ignacio Ramírez Pinzón.
Muertos célebres, que viviendo bajo tierra hoy están más vivos que nunca.
+++
Los fantasmas felices
Una fiesta de muertos de la risa
Por Hugo Berendth
Desde Nueva York
http://cronopiosdiariovirtual.blogspot.com/2007_09_01_archive.html septiembre 22, 2007

¡Qué insólito y gratificante recibir en estos tiempos de muertes pavorosas, un libro que desborda la muerte con humor y razón!

Acaba de aparecer en Colombia y su autor Ignacio Ramírez es un reconocido escritor que aparte de trajinar su propia literatura y pensamiento, promueve un diario virtual llamado Cronopios, que trabaja por puro amor al arte y llega sin falta alguna cada día a más de 50 mil personas que lo reciben en forma gratuita en diversos lugares de los cinco continentes de este alocado planeta.

Los fantasmas felices es el título de este libro escrito a partir de la lúdica que maneja su autor, quien entre otras cosas ha sido clínicamente declarado muerto (en Italia, año 2000) y ha enfrentado peligros propios de un aventurero vagabundo que recorrió varias veces cientos de países en ejercicio de una terquedad con lema: demostrar que la mayoría de los colombianos somos gente de paz y estamos obligados a unirnos para aplacar a los violentos.

Ignacio Ramírez cuenta en Los fantasmas felices sus experiencias personales con la muerte, recorre además historias y recuerdos de sus seres más queridos, ya difuntos, y abre un abanico innumerable de personajes donde están desde los más grandes artistas y figuras públicas que nunca olvidaremos, hasta protagonistas anónimos que descubrimos y queremos a partir de estas descripciones magistrales. Botones de muestra: María Félix, Celia Cruz, Alejandro Obregón, Héctor Rojas Herazo, Manuel Zapata Olivella, Marvell Moreno, Arturo Alape, Germán Vargas… y también un poeta y filósofo wayúu llamado Glicerio Pana, con quien pasó noches y noches en las playas de El Cabo de la Vela hablando de poemas y de estrellas, o Eustorgio, un raicero de Guarandó, en la selva chocoana, que le enseñó los secretos de las plantas, o un tío que fue jardinero de oficio y le inició en la poesía con los nombres de las flores. Y los pintores: Saturnino Ramírez, Heinz Goll, Tiberio Vanegas, otro que pintó para vivir y vivió para pintar o un hombre que escribía pájaros, o uno que vivió en los árboles y para morirse se esfumó en el cielo.
En fin… no es más que una emocionada recordación de nombres e imágenes y hálitos que quedan tras la lectura de Los fantasmas felices, un libro donde los esqueletos que le presta Guadalupe Posada viven de rumba, una filosofía alegre y lógica de la señora muerte, un libro amigo para querer y ojalá tener a la mano, en la mesa de noche, en el maletín compañero, en todas partes, porque aquí se nos recuerda a cada instante que la palabra, la poesía, la crítica, la lúdica filosofía del gran Cronopio Julio Cortázar, quien también vive feliz su muerte, reflejan entre el humor y la libertad la única verdad tangible: ¡Hasta aquí llegamos!